Un municipio nuevo no hereda solo territorio: hereda expectativas. Y también hereda deudas históricas. San Quintín tiene ambas cosas.
Gobernar un municipio nuevo significa aceptar que casi todo está por construirse. Las áreas técnicas, los procesos administrativos, las capacidades de recaudación, la interlocución con los distintos órdenes de gobierno. No hay un manual heredado. Hay una decisión política todos los días.
También significa entender que la comparación no puede ser con el pasado como delegación. La comparación es con lo que podríamos ser como municipio si tomamos las decisiones correctas en los primeros años.
En estos meses he tenido la oportunidad de participar en múltiples mesas: regularización de la tierra, coordinación con la Federación, atención a comunidades. Lo que se está construyendo hoy va a determinar lo que San Quintín pueda hacer en los próximos veinte años.
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