El sexto municipio de Baja California se separó formalmente de Ensenada tras años de conversación pública, presión ciudadana y gestiones institucionales. La decisión no fue simbólica: implica construir capacidades administrativas, jurídicas y financieras propias en un plazo muy corto.
San Quintín es un territorio joven en edad promedio, diverso en su composición cultural, económicamente conectado con la agricultura, la pesca y el turismo, y con una relación intensa con la Federación a través de programas como el Plan de Justicia y la regularización de la tierra.
Comprender el municipio requiere reconocer sus contrastes: colonias consolidadas y comunidades recién asentadas; grandes productores y jornaleras migrantes; pescadores ribereños y prestadores de servicios turísticos. Ninguna decisión pública seria puede ignorar esta diversidad.
