Mujeres y comunidad
Lo que aprendí escuchando a las jornaleras del Valle
En cada recorrido por el Valle hay un momento en que dejo de hablar. Escucho. Anoto. Vuelvo a preguntar. Las jornaleras conocen el territorio con una precisión que rara vez se refleja en los documentos oficiales.
Hablan de traslados, de vivienda, de guarderías, de salud, de escuelas. De cosas que no aparecen en los presupuestos federales de forma directa pero que definen la vida cotidiana de miles de familias.
Escuchar no es un gesto, es una metodología. Si el punto de partida de una política pública son los datos que ya tenemos, difícilmente vamos a llegar a las respuestas que faltan. Si el punto de partida es la conversación con quien vive el problema, se abren rutas nuevas.
Este es uno de los aprendizajes más importantes de este tiempo: la calidad de una decisión pública depende, en buena medida, de la calidad de la conversación que la antecede.
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